lunes, 22 de septiembre de 2014

Soledad

Una chica de piel morena y tostada a causa del fuerte sol de verano estaba sentada en el aula, en una de las primeras filas de la derecha, dibujaba en su cuaderno oscuro algo que no alcanzaba a ver.
A mi izquierda, un par de chicos veían algo en sus teléfonos móviles mientras se reían escandalosamente y hacían comentarios descarados, podía ver en las pantallas de sus teléfonos fotos de chicas semidesnudas.
Yo, en cambio, estaba apartada de todos, justamente en el corazón del aula, mientras, mi amiga se dedicaba a hablar con dos chicos de piel morena que hablaban con efusividad. 
<<Insociable, tímida, insegura>> podía oírle susurrar al viento en un cantar descorazonado que hacía que mis manos sudasen.

Al salir del instituto me encerraba en mi habitación y me ponía a estudiar, mi madre entraba como una bala al interior de la habitación tan grande, pero que sin embargo, se sentía solitaria y triste.
Decía de ir a comprar el pan, sentía mi corazón latiendo fuertemente en mi pecho, recuerdos inundaban mi mente, acoplándose en manada de forma desorganizada, luchando por salir del lugar donde los había encerrado. Mis manos sudaban, mis piernas temblaban.
<<Fea, inútil, tonta, nadie te querrá jamás>> susurraban voces en la lejanía mientras de fondo sonaban unas risas que se asemejaban a las de unas hienas.
 -No... no, ve tú... por favor - susurraba finalmente.
Cuando salió de la habitación, las lágrimas ardientes inundaban mis mejillas y arañaban mi corazón, pero yo seguía escribiendo algo acerca de los tipos de narraciones.

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