Y otra vez sé que nunca podré querer a nadie.
¿Cómo puedes amar a alguien cuando no te amas si quiera a ti mismo? ¿Cómo puedes querer a alguien cuando te odias y te sientes infeliz? ¿Cómo puedes querer a alguien después de que te hayan hecho tanto daño?
Tengo tantas heridas en mi corazón que unas se entrelazan con otras por falta de espacio, tantas heridas y todas sin cerrar.
No podrán cerrarse nunca.
Son daños que me han calado muy hondo, daños que me han hecho cada vez más insegura y tímida, pero a la vez más fuerte y me han enseñado a levantarme una vez tras otra y afrontar las cosas sea lo que sea lo que venga.
Tanta tristeza... parece que nunca llegará la felicidad, pero ya me he acostumbrado a la tormenta, ya me he acostumbrado a llevar el paraguas encima para soportarla.
Nunca podré querer a nadie, nunca podré estar con nadie. Veo parejas en la calle: abrazándose, besándose, diciéndose que se quieren. Siento envidia de ellos, ojalá tuviese esa oportunida. Pero no la tendré. Y sé, en lo más profundo de mi corazón roto, que jamás podré volver a querer a alguien.
Porque estoy rota.
Porque todos merecen algo mejor que una persona con tantos defectos y un pasado tan oscuro.


