sábado, 12 de julio de 2014

Se acabó el juego

En ese diminuto momento te das cuenta de que tienes que mirar a la cara a la vida.
No llores.
No te escondas.
No te lamentes.
¿De qué sirve llorar?
¿De qué sirve esconderse?
¿De qué sirve lamentarse?
Por las noches las pesadillas me atormentan, no consigo dormir y doy vueltas y vueltas hasta acabar a un paso de asfixiarme con las sábanas y mantas.
No más.
No más.
Se acabó el juego.

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