A veces no quieres ver la asquerosa realidad por mucho que te hagan abrir los ojos, porque es tan mala que quieres seguir manteniendo tus ojos cerrados, quieres seguir manteniendo tu pequeño mundo perfecto e inexistente aunque eso suponga más desiluciones, porque la realidad es una mierda, porque amenaza con hundirte en tus mejores momentos.
Pero entonces, llega algo, que te hace abrir los ojos a la fuerza, y te hace mirar a tu alrededor y ver todo lo que tienes, y darte cuenta... de que tendrías que haberlos abierto mucho antes, de que tendrías que haber evitado esas ilusiones, de que tendrías que haberte fijado en la letra pequeña.
Pero ya es demasiado tarde.
Todo está perdido, y no hay nada que puedas hacer.
Miras a tu alrededor, buscando una salida, una ruta de escape... algo.
Pero no hay nada.
Y te ves solo, ves que siempre lo has estado y que siempre lo estarás. Que nunca podrás contar con nadie realmente, porque nadie podrá entenderte, simplemente puedes seguir construyendo pequeños mundos ficticios para poder mantenerte a flote, tratar de encajar, tratar de mantener una sonrisa aunque por dentro quieras llorar.
Porque las falsas ilusiones solo hacen que luego te hundas más, por mucho que cueste, tienes que mantener los ojos siempre abiertos.
Nunca te dejes llevar.
Nunca.

No hay comentarios:
Publicar un comentario